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La Catedral
En la Plaza de Alfonso II, entre la intricada red de callejuelas que conforman el barrio del Antiguo Oviedo, se alza la magnífica Catedral de San Salvador. La esbelta silueta de su torre es seguramente el símbolo más característico de la ciudad.
La Catedral de Oviedo es una de las más valiosas obras del arte gótico español. Su construcción se prolonga a lo largo de tres siglos (1382-1587), aunque el grueso de los trabajos se lleva a cabo durante el siglo XV, bajo el estilo gótico-flamígero. En su interior alberga la Cámara Santa, resto de la antigua basílica prerrománica sobre la que fue levantada la catedral, en cuya cripta se puede contemplar el legado de tesoros y reliquias medievales que dejó el viejo Reino de Asturias.
La Plaza del Fontán
En un paseo por el casco histórico no puede faltar la visita al Fontán, uno de los rincones más típicos y populares de Oviedo.
Su origen se remonta al siglo XVIII, cuando una orden municipal manda desecar una laguna insalubre que había en el lugar y construir sobre ella una plaza cerrada para asiento de los comerciantes locales. Aún hoy, el tradicional mercado del Fontán mantiene toda su vitalidad, conservando un aire arcaico y pintoresco que evoca ambientes del XIX. Plaza literaria por excelencia, fue recreada por Clarín en La Regenta, y adquiere carácter de verdadera protagonista en la novela más famosa de Pérez de Ayala, Tigre Juan y el curandero de su honra.
El Campo de San Francisco
Antiguo huerto y jardín de un convento franciscano, el Campo de San Francisco es hoy el principal pulmón de la ciudad, y el lugar preferido por los ovetenses para el paseo, el ocio y la tertulia.
El Campo de San Francisco es una gran zona verde -90 000 metros cuadrados- en la que se hallan representadas todas las variedades de la flora asturiana. Lo rodean algunos de los ejes principales del tráfico urbano: la calle Uría, Marqués de Santa Cruz... Sin embargo, uno puede abstraerse dando un tranquilo paseo entre sus árboles y olvidarse de que se encuentra en pleno centro de Oviedo.
El Palacio Regional
Edificio de principios del siglo XX, de estilo neoclásico francés inspirado en la arquitectura del Renacimiento. Fue construido originalmente como sede de la Diputación Regional sobre el solar que ocupaba el convento de San Francisco.
Actualmente, este imponente palacio es la sede de la Junta de Gobierno del Principado de Asturias.
Teatro Campoamor
En la calle Pelayo, frente a la emblemática Plaza de la Escandalera, se alza la maciza y señorial figura del Teatro Campoamor.
Oviedo, ciudad de gran tradición literaria y teatral, cuenta con uno de los teatros más hermosos y con mayor solera de la región: fue construido entre 1883 y 1890. El Teatro Campoamor acoge la nutrida oferta escénica -ópera, danza, teatro- de la ciudad, y se convierte año tras año en el centro de interés de la prensa internacional durante la Ceremonia de Entrega de los Premios Príncipe de Asturias.
Auditorio Príncipe Felipe
Pese a su relativa juventud -se inauguró en 1999-, el Auditorio Príncipe Felipe es hoy uno de los edificios más emblemáticos de Oviedo. Buen representante del espíritu de la ciudad, su diseño conjuga tradición y modernidad, presentando una original estructura exterior en la que se combinan líneas clásicas y vanguardistas.
El Auditorio Príncipe Felipe es hoy uno de los principales focos de difusión de la oferta artística ovetense y lugar de celebración de las principales reuniones, congresos y actos oficiales de la ciudad, entre los que cobran especial relevancia los relacionados con la entrega anual de los Premios Príncipe de Asturias.
Prerrománico Asturiano
Durante la época de esplendor del Reino de Asturias (s. IX) se desarrolla este singular estilo arquitectónico, que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Oviedo guarda algunas de las más importantes muestras de este arte medieval único en el mundo.
En el mismo entorno urbano se hallan San Julián de los Prados,
la iglesia más antigua y mejor conservada de todo el prerrománico asturiano,
y la Fuente de Foncalada, la única obra civil altomedieval
que queda en Europa.
En la ladera sur del monte que domina la ciudad se alzan Santa María
del Naranco y la iglesia de San Miguel de Lillo,
obras de plenitud del arte astur construidas bajo el reinado de Ramiro I.